martes, 2 de julio de 2013

HÔi AN (Vietnam) mezcla de sabores y culturas

Hôi An es una ciudad fantástica a mitad de camino entre el norte y el sur del alargado país. Se encuentra en la privincia de Quang Nam y contiene unos 88.00 habitantes. Lo especial de este enclave (Cercano a la próspera ciudad de Da Nang) es que a principios de nuestra era disponía del más potente puerto del sureste asiático. Muy próspero en los siglos XV y XVI, chinos, japoneses, holandeses se asentaron en la pequeña ciudad dividiéndola en una zona china y otra japonesa, espacio separado por el precioso Puente Japonés que conserva. En la actualidad la pequeña urbe ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco (1999) y contiene una delicada y variopinta amalgama de edificios de distintas tendencias y características, un mercado estupendo, varias casas maravillosamente conservadas, un comercio turístico (que pena) excesivo y aberrante y una nueva serie de garitos de fiesta que le hacen perder su esencia, aunque no lo consigan. Han proliferado los hoteles pasando a ser una ciudad muy visitada por turistas, pero si tienes la inteligencia de pasearla a la hora de la siesta y antes de que la bulliciosa noche llegue puedes recorrer sus calles y visitar sus templos practicamente en soledad. Fantástico es alquilarse una bicicleta y recorrer los kilómetros que te llevan hasta la playa. Playa que en dos decenios será una nueva Riviera Maya y donde los bonitos espacios familiares, como el de Madame Ly donde comimos unos fresquísimos langostinos plancha, están siendo arrasados y comprado el litoral por las grandes cadenas hoteleras, tiene los días contados. Son famosas sus sastrerías, puedes hacerte camisas (ojo las chicas, preciosas prendas) a medida a un precio irrisorio, aunque se han pasado de frenada y hay un exceso enorme de este tipo de comercio. Soberbio el restaurante "Brothers", fabuloso para sentirse un peregrino colonial, gran caliad y precio de risa. Impresionante y bonita la escuela, donde los niños dibujados aparecen serios y tristes mientras Mickey, Donald y sus amigos sonríen sin fin, curioso símbolo. Impresionante la tienda-museo familiar de loza, donde un buen anciano nos dejó hacer fotos mientras permanecía milenario sentado en una esquina en la penumbra. Formidables las diversas casas familiares que conservan templillos, mobiliario y estancias pese a las contínuas inundaciones que sufre la ciudad. Una visita muy bonita es acceder a la casa del Señor Duong (sólo aparece en la guía Trotamundos). Vive en una casa que conserva la arquitectura original, y el mobiliario familiar. El Señor Duong te recibe en su casa de manera educadísima. Profesor de Matemáticas en la Universidad se expresa perfectamente en francés e inglés, te cuenta la historia de sus casa, te sienta en su salón, y mientras reza a sus antepasados te explica, album de fotos en mano, el entierro de su padre (algo de mucho prestigio familiar). Hoi An es un lugar fantástico para visitar, hay que abstraerse de los turistasy de las horas de más afluencia, pero es tan bonito que lo toleras con alegría.
























2 comentarios:

Iván Ordovás dijo...

Lo dicho: Un placer compartir con alguien que sabe mirar...

Antonio Saz dijo...

El placer es mío... las cosas están ahí para quien quiera verlas, en las mesas de los bares, las tiendas o las calles.... gracias y un abrazo

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